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viernes, 13 de enero de 2017

El futuro de la televisión con los reproductores de streaming

Esta tendencia se va reforzando a medida que más gente va adquiriendo los nuevos televisores inteligentes (Smart TV), que permiten acceder a las mediatecas de los canales y a Internet o a los servicios de pago, así como los reproductores de contenido para televisión que convierten en "inteligentes" a los aparatos que no lo son.

Cada vez hay más espectadores que se pasan a la fiebre del streaming para ver películas, series o programas de televisión de manera no lineal, es decir, cuando quieren, a la carta.


Smart TV

Esta tendencia se va reforzando a medida que más gente va adquiriendo los nuevos televisores inteligentes (Smart TV), que permiten acceder a las mediatecas de los canales y a Internet o a los servicios de pago, así como los reproductores de contenido para televisión que convierten en "inteligentes" a los aparatos que no lo son.

"Las funciones inteligentes de los televisores envejecen más rápido que la tecnología televisiva", explica Christoph de Leuw, de la revista "Computer Bild". En las Smart TVs de la primera generación ya no funciona prácticamente ninguna aplicación ni servicio a la carta. "Con un pendrive o un reproductor de streaming uno vuelve a estar a la última a partir de unos 35 euros (36,5 dólares), pero hay que usar dos controles remotos", explica.

Casi todas las también llamadas "TV Box" llevan una conexión HDMI y se enchufan a la red eléctrica o la energía les llega mediante un puerto USB del propio televisor.

Servicios de streaming

Antes de la compra hay que estudiar qué mediatecas o servicios de streaming quiere uno utilizar. "Netflix, Amazon y Youtube se han establecido como lo más básico en películas y series", dice De Leuw. Pero los usuarios pueden optar individualmente por otros como Sky Online, Apple iTunes, Google Play, etc.

Si la TV no lleva incorporado de serie una mediateca y tampoco permite añadirla a través de una aplicación, hay soluciones para crear puentes, por ejemplo a través del estándar Cast de Google, compatible con muchas aplicaciones de streaming en el smartphone. Quien active un servicio de streaming a través de una aplicación con Chromecast puede proyectarlo directamente en muchos televisores con el sistema operativo Android o en cualquiera que tenga un adaptador Chromecast (que se vende por unos 40 euros).

El Chromecast Ultra (por unos 80 euros) es una variante que reproduce con resolución Ultra HD y HDR (alto rango dinámico), es decir, con mayor contraste. Es una opción muy útil si la red WLAN de casa se ve desbordada con el material UHD, que exige mucho ancho de banda.

Numerosas aplicaciones también funcionan en su versión iOS con AirPlay, el estándar de reproducción de Apple. De ese modo se pueden enviar contenidos de video al reproductor multimedia Apple TV (que se vende por unos 180 euros).

Cada vez hay más televisores que pueden reproducir el contenido de smartphones y tablets, a través del protocolo Miracast o Intel Wireless Display (WiDi). Christoph de Leuw señala, sin embargo, que la transmisión a menudo se corta o se ve muy pixelada.

De Leuw no encuentra interesante que el aparato incluya una búsqueda por voz, como en el caso de Amazon Fire TV (por unos 40 euros o unos 90 euros con resolución UHD), porque solamente funciona con algunos servicios.

En el caso de Amazon, por ejemplo, va bien con su propio servicio, pero no con el de Netflix, y en los dispositivos Android sólo cuando se trata de servicios de Google. Además, la función de autocompletar suele ir muy bien y así se ahorra tiempo, aunque parezca que se pierda más con los teclados.

Quien quiera reproducir películas, fotos o música de la computadora en el televisor puede hacerlo sin problema desde las conexiones de iTunes al Apple TV o el navegador Chrome a Chromecast. Pero en general todos los nuevos televisores pueden conectarse en la actualidad con computadoras o discos duros de la red doméstica. Y ante la duda, los pendrives o discos duros también se pueden enchufar directamente al televisor.